Elisa ROMERO DEL OLMO

(Malaga, 1874-Barcelone, 1946)

romero elisa 02

Jean-Claude SEGUIN VERGARA

1

Juan Bautista Romero épouse María del Olmo. Descendance :

  • Elisa Romero del Olmo (Malaga, 1874-Barcelone, 15/01/1946) connaît Victoriano de la Riva Ruiz (Barcelone, [1879]-16/01/1930). Descendance :
    • une fille.
  • Concepción Romero del Olmo (Malaga-) épouse Eduardo Luna (Alcázar de San Juan-).
  • Romero del Olmo épouse Bonilla. Descendance :
    • Antonia Romero del Olmo Bonilla ([1892]-Barcelone, 03/09/1962) épouse Gaudencio Pladelloréns-Clot (1892-Gilbals de Baix, 04/11/1925). Descendance :
      • Gaudencio Pladelloréns-Clot Romero del Olmo épouse (Madrid, [1947]) María Rosa Jiménez Uria.
      • Mercedes Pladelloréns-Clot Romero del Olmo épouse (Barcelone, 25/11/1943) José María Torres Millán.
    • Luis Romero del Olmo Bonilla
    • Emilio Romero del Olmo Bonilla
    • Juan Romero del Olmo Bonilla

2

Oriunda de Málaga, Elisa Romero del Olmo parece haber pertenecido, por lo menos desde 1895, a la compañía de Manuel Taberner (Diario de Murcia, Murcia, 4 de abril de 1895). En 1899, ya es una artista conocida cuando la revista barcelonesa La Saeta le dedica un artículo ilustrado con varias fotografías:

Elisa Romero del Olmo
Es una artista notable, con quien la naturaleza ha sido espléndida en dones. Guapa, y no es menester que lo jure, porque ahí tienen ustedes cuatro retratos suyos, que no me dejarán mentir, graciosa, gentil, despierta, derrama sal a puñados, sin darse cuenta de que prodiga su tesoro.
Nació en la ardiente Andalucía, en Málaga, y une a los encantos de las mujeres de aquella tierra paradisíaca, que Dios bendijo, la donosura y el gracejo de las bellezas soberanas. Viste con gusto desde los tipos más humildes hasta los de encopetadas señoras. No hay sino ver, por ejemplo, la gentileza con que acomoda el delicado y rico mantón de Manila, sobre la charra vestimenta, que no desdibuja el tipo, adornándolo con líneas y contornos de incomparable garbo, de indescriptible gallardía, a la española de cepa legítima, casi genial, y que enriquece la sonrisa de sus labios, y la picaresca expresión de sus ojos.
Su busto tiene la suprema elegancia de los seres escogidos, y sobre sus hombros caen todas las prendas, hasta la capa de seda y encajes, majestuosamente. Entonces su rostro adquiere rasgos que no sé decir, sino que son adorables. Hasta en su ropa familiar, de calle, se nota la distinción de que hablo.
No diré yo que rivaliza con la Otero, por no ofenderla, y no me lo perdonaría jamás, puesto que una es una y otra es otra. como artista aplausos ha conquistado por donde ha ido, y sus contratas, hasta en suelo extranjero, en París, dans de ello fe. Y siendo éstas, notas de un curioso, séame permitido a mi, a quien no conoce Elisa, y puesto que espontáneamente rindo pleito homenaje a su hermosura y a su gracejo, terminar exclamando:
-¡Bendito Dios, que abrió su mano, sonrió y te bendijo!
CARLOS SAMUEL.
(Notas de un curioso, que no es andaluz.)


La Saeta, nº 445, Año X, Barcelona, 1º de junio de 1899, p. 

romero elisa 03

Elisa Romero

romero elisa 04

Elisa Romero

romero elisa 05

Fot. Napoleón

romero elisa 06

Fot. Napoleón

La Saeta, Barcelona, 1º de junio de 1899.

Actúa en Madrid, en 1901, en el teatro Variedades:

VARIEDADES
[...]
Distinguiéronse notablemente la Elisa Romero, que estuvo admirable bailando tangos y sevillanas, como trambién la hermosa Celina y Consuelo Portella, recién llegada de París.


El Globo, Madrid, viernes 3 de enero de 1902, p. 3. 

Sin embargo, parece hacer desarrollado la mayor parte de su carrera en Cataluña. En Barcelona, debuta en el Teatro Novedades, el 16 de enero de 1903 (La Dinastía, Bacelona, 14 de enero de 1903, p. 3):

Ruidoso, por su parte, ha sido el debut, en Novedades, de la celebrada bailarina española Elisa Romero.
«Elisa Romero,—escribía un crítico competentísimo en el arte,—fué recibida con un murmullo de admiración. Las niñas de sus parleros ojos brujuleaban por escaparse de su nido, mandando flechazos intensos y rápidos: medio cubierto por el flotante encaje de la mantilla blanca, asomaba á trechos la mata de su pelo, como la endrina, negro: y aun las ondas de aquélla caían por el pecho velándolo intencionadamente, hasta la cintura que se cimbreaba en inquieto contoneo.
El traje que anoche lució la Romero nada, absolutamente nada tiene de castizo; es exótico; y esto no se lo perdonamos: á lo menos acá en España.
Como la Romero, visten ahora la Otero, la Tortajada, las Saharet, y la Gracia Vargas, la Chavita, la Guerrerito ó la María Reyes, es decir, las bailarinas españolas, extranjerizadas.
Hay que buscar el traje castizo en la Nena, la Monterito, la Guido Stéphan ó la Lola Montes y la Pepita Vargas.
Y lo que decimos del traje, puede decirse del bailado.
La Romero, y mucho menos su pareja, no bailan de rango español.
Hacen de la danza castiza un pretexto, no un arte. Ni la habilidad de los trenzados y zapatetas, ni el jacarandoso contoneo del cuerpo, ó el airoso moverse de los brazos y el inquieto brincar de sus menudos pies, lograron demostrar la sandun de poder habérselas con un Marizápalos, un Pie de Gilao o un Zarambeque. Nosotros hubiéramos deseado menos incitación y más arte; menos “fantasía” (de alguna manera ha de llamarse) y más gracia castiza.
Vimos, pues, a una compatriota guapa, pero muy guapa.
No a una bailarina española, netamente española.”
Sea como fuere, el público se mostró complacidísimo, colmando de aplausos a la bailarina española.
Anúncianse para breve plaza otras importantes novedades, de las cuales daremos oportunamente noticia.
PR.


Iris, nº 195, Barcelona, 31 de enero de 1903

romero elisa 09 romero elisa 10
"La Bella Romero" "La Bella Romero en la Zíngara Napolitana"
Iris, nº 195, Barcelona, 31 de enero de 1903

En aquel momento, el éxito de Elisa Romero es tan grande que incluso el literato Eduardo Zamacois le dedica un largo artítulo en La Vida galante:

Todos estamos conformes en que el artista nace y no se hace, pues hay necesariamente en su labor, algo espontáneo, genuinamente instintivo y peculiar, que no se aprende en los libros, ni puede enseñarse en las academias. Así', por ejemplo: de dos individuos que se batiesen hallándose en idénticas condiciones de fuerza, agilidad, vista y resistencia, siempre quedará vencedor quien pusiera mayor hipocresía y taimado disimulo en la defensa, y más traidora, corajosa y sutil intención en la acometida; y claro es que estas dos últimas condiciones son las absolutamente innatas ó personales de cada paladín.
Y si tal sucede con las capacidades negativas ó de mala intención (de que la madrastra Naturaleza nos ha provisto desdichadamente á todos con prodiga y copiosa mano), ¿qué será tratándose de aquellas raras condiciones de gracia y de belleza que todos admiramos, tanto más cuanto que las vemos repartidas de tarde en tarde y por muy tacañas dosis?
La semana anterior debutó en el teatro Novedades de Barcelona, la bailarina malagueña Elisa Romero; y todos los periódicos de la ciudad condal y varios colegas madrileños dieron cuenta del debut, ponderando la mucha belleza de la Romero, su buen gusto, la refinada elegancia de su traje, tasado en más de mil pesetas.
Nosotros, adoradores idólatras del arte, hemos visto en Elisa otra cosa; la belleza es algo susceptible de discusión, pues mientras unos se finan por la carne morena, otros se exaltan y desperecen por los cabellos rubios: y así de lo demás; el gusto se educa, las joyas so adquieren, los trapitos se compran. Pero es que la Romero tiene aquello de que antes hablamos: lo no heredado, lo no aprendido, la gracia indiscutible que los maestros no enseñan: la intención fascinadora con que Salomé, bailando, segó la cabeza del Bautista; la que tiene la pálida Cleo de Mérode despertando en los escenarios de París el recuerdo de las voluptuosas danzas helénicas, bailadas bajo las naves sagradas de los templos.
Hemos visto bailar a Elisa Romero peteneras, tangos, caracoles, solearos de Arcas… y la imagen do la España clásica, de la poética Andalucía, soñadora, voluptuosa y triste, revivió en nuestra memoria. Elisa tiene el hechizo ardiente y melancólico do las bailarinas orientales: bajo el doble arco simétrico de sus cabellos, en el óvalo pálido de su rostro, los labios, llenos de gracia, sonríen, los ojos negrísimos esperan y prometen… Todo en ella obedece a un ritmo prodigioso: el movimiento que iniciaron las caderas, lo terminan los brazos; el pensamiento que empezaron a formular los hombros, concluye y rubrica la cabeza, echándose hacia atrás como ofreciendo al deseo soliviantado del público, la garganta blanquísima, amasada con pétalos de azahar y copos de nieve. Dicen que Elisa Romero va á París…
Nos alegramos: ella es como estrella quo se levanta, ahora que la estrella de Carolina Otero declina. Y nos alegramos por patriotismo: España, como Grecia, como Roma, como todos los grandes pueblos heroicos, tiene bailes sagrados que no deben morir.


ZAMACOIS.La Vida Galante, Madrid, 11 de febrero de 1903. 

romero elisa 11 1017-1018
Elisa Romero
La Vida Galante, Madrid, 11 de febrero de 1903

Sigue con sus actuaciones en EspañaMadrid (Baile de la Asociación de la Prensa, Teatro Real, 21 de febrero de 1903), Madrid (Teatro Romea, 14 de marzo-[30 de mayo] de 1903), Madrid (Teatro del Nuevo Retiro, 1903), Murcia (Casino, octubre de 1906). Probablemente sea durante el año 1903 -como lo sugiere Zamacois- cuando Elisa Romero va a París y rueda dos películas para la casa Pathé, Danses espagnoles exécutées par la Romero. De hecho, las películas que rueda en aquel momento conocen un éxito indudable, y anécdota curiosa, la censura, en Veracruz, llega a prohibir algunas proyecciones:

La otra noche en el teatro durante la exhibición de las vistas cinematográficas de la nueva empresa Limón y Cosío hubo un mitotito que hubiera tomado colosales dimensiones si el numeroso público que llenaba el coliseo de la calle de la Amargura, no hubiera tomado en cuenta que si alarmaba más la cuestión podría perjudicar a la simpática empresa, que no tenía culpa alguna en el asunto.
La bronca comenzó por lo siguiente:
Desde el domingo en la noche luego que la gente principió a salir de las vistas, circularon unos programas anunciando para la noche de marras suntuosa función popular, la primera de la actual temporada.
Los anuncios hacían saber que en la segunda parte o tanda se pondría el baile de la Bella Romero. Comenzó la tercera parte y el baile no principiaba.
De todas las localidades comenzaron fuertes gritos pidiendo; La Bella Romero; los gritos siguieron acompañados de palmas, chiflidos y patadas y todo porque el Señor D. Francisco Lara Castellanos Juez de Diversiones había prohibido la citada exhibición una media hora antes del espectáculo.
Cuál no sería nuestra sorpresa saber tal!!
No sabía el Sr. Lara Castellanos que esa vista por el imoral [sic] Retirate por Dios Pepito) se ha exhibido en el teatro "Riva Palacio" de México más de cien veces consecutivas sin que hubiera reclamo alguno no obstante de presenciar la exhibición distinguidas damas?
Porqué don Pancho no habló con anticipación a la empresa para que se hubiera puesto en la pantalla el siguiente rótulo?
Aviso-"La Bella Romero, anunciada para hoy no se pondrá porque el Juez de Teatro es muy moral y no la permite."
Y el público en conjunto no hubiera protestado y sí coreado aquello de "Anda por Dios José retí... rate"...
Y eso que todavía no ve el sueño de Diana o "El Modo de Agarrar Rateras".
¿Qué haría este Sr. tío [de sus sobrinos) si viniera una zarzuela y representara "Las descarriadas" o "La Ola Verde?"
Como se quedaría "Lareta" si le tocara presindir una función de la Sam T. Jack Extravaganza Cº y viera Los Cuadros Plásticos?
Vamos joven no hay que ser tan quisquilloso!
EL TELONERO


La Opinión, Veracruz, 21 de junio de 1906, p. 1.

También graba unos discos para la Sociedad Francesa Odeon (1908). En 1909, Elisa Romero sale para América para una gira que la conduce, en particular, a Cuba.  Procedente de La Habana, llega a Nueva York, a bordo del buque Manuel Calvo, el 5 de marzo de 1909. Utiliza además su nombre para publicitar las pastillas Valda.

romero elisa 01

La Publicidad, Barcelona, 9 de febrero de 1909, p. 6.

A partir de los años 10 su carrera va decayendo, e, instalada ya en Barcelona, manda edificar (1922-1924), una torre en Sant Just Desvern. En aquel momento, comparte su vida con Victoriano de la Riva y Ruiz, comerciante e industrial barcelonés con quien parece haber tenido una hija que muere muy joven. 

romero elisa 08

Sant Just Desvern, Torres Noves
http://centreestudissantjustencs.cat/content/el-sanatori-una-historia-damor-i-de-desamor/

 Fallece en Barcelona, en enero de 1946, con setenta y dos años. Es sepultada en el cementerio Sud Oeste de la capital catalana.

romero elisa 07

La Vanguardia, Barcelona, miércoles, 16 enero 1946, p. 10

Se la confunde a veces con Elisa Ruiz Romero "La Romerito" (1903-1995), actriz conocida que actúa en La Verbena de la Paloma (1921).

Fuentes

QUITANA I CORTÈS Josep, "El sanatori: una història d’amor i de desamor", http://centreestudissantjustencs.cat/content/el-sanatori-una-historia-damor-i-de-desamor/

3

1903

DANSES ESPAGNOLES EXÉCUTÉES PAR LA ROMERO (Pathé)